Ahora sé que existen los
milagros,
que de este abandono
una semilla pueda hacerse
ciudad
en una tierra sin huella,
que de un corazón cansado
anide mi asombro en su breve latido.
Yo que siempre sobrevolé el
miedo
a perder el lugar que
descansa
en el hueco de sus manos,
siempre reinventándome en la
piel
que me alejaba de ti,
y ahora que sé que existen los
milagros,
no sé como decirte
que pensar en tu existencia