lunes, 12 de septiembre de 2016

.: Prometo no pisarte los pies :.

Siglo pasado, 1971, y Louis Armstrong  se despedía de nosotros y dejaba este mundo, su ‘Wonderful World’, quedando huérfanos el Jazz y el Blues de Nueva Orleans y de todo su maravilloso mundo (I hear babies crying / I watch them grow / They'll learn much more than I'll ever know / and I think to myself... / What a wonderful world ...Oigo a niños llorar / los veo crecer / aprenderán mucho más que lo que yo nunca sabré / y pienso para mí.../ qué mundo tan maravilloso). Pero como las notas de la trompeta de Louis en Hot Five y Hot Seven llegaste tú, tan jazz, tan blues, a este ‘Mundo Maravilloso’, en el mes en que el invierno nos castiga y abriga y la luz se hace perezosa, en ese día de la semana donde la música y los bares anuncian bailes, revoluciones y besos en los portales, mientras sonaba en algún transistor el ‘Te quiero, te quiero´ de Nino Bravo o el ‘Brown Sugar’ de sus Satánicas Majestades, 1971, cuando tú y yo, quizá, ya nos habíamos conocido en otra vida, en otro mundo maravilloso. Pero tuvo que pasar un siglo hasta verte cruzar aquella puerta, y el calendario quedó marcado por esa mirada encendida y aquel pantalón negro ajustado, eterna y galáctica, deslumbrante, vertiginosa, tan lejana como Casiopea, tan cercana como un disparo a bocajarro, tan real como en una fotografía amarilla sonriendo radiante en una piscina...
Dime, ¿dónde te habías metido hasta entonces?
Y ahora, en un domingo tan lunes, sueñas, y sueñas con viajes sin maletas cansadas (‘Llévame en una maleta, yo prometo no pesarte, tú procura no perderla’), sin más destino que el azar del dedo que detiene el giro de la bola del mundo, pero siempre respirando por alguna callejuela de Hyderabad o de algún pueblo con mar una noche después de un concierto, con aviones que hacen de las nubes su escondite perfecto para hacer de la distancia un abrazo, un arañazo, un sentimiento a flor de piel,  y sueñas con bicicletas que se hicieron para el verano pero que echaron a rodar una primavera, o con ser como Clint Eastwood en el papel de Frank Morris en La Fuga de Alcatraz, y te imaginas en una foto besando, con los ojos cerrados, a quien amas rodeada de cien millones de testigos sin importarte, como aquel beso de la enfermera Greta Zimmer y el marinero George Mendonsa cuando la guerra terminó y en la que todos perdimos.
Y vendrán canciones, vinos y carcajadas en antiguas tabernas de Madrid, se parará el tráfico y el pulso se acelerará, el corazón se reinVENtará, los pájaros se posarán en las manos y secarán sus alas para volar más alto y más lejos, más libres, las plazas se llenarán de banderolas y pancartas de bienvenida, el Universo seguirá conspirando y, en el templete, la orquesta empezará a tocar...
¿me invitas a bailar?
prometo no pisarte los pies.


"Wonderful World" - Louis Armstrong

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