
donde anoto la compra,
el día de un cumpleaños
o cuándo fue la última vez
que unos labios se hicieron madrugada.
Cuadrículas sin márgenes,
corazones sin iniciales,
borrones sin cuenta nueva
anillados por la espiral de un suspiro.
un positivo y un negativo,
cinco estrellas a una idea,
una cita a ciegas contigo,
en el medio el garabato de mi niño,
los números rojos del banco,
la quiniela del domingo.
Trescientas sesenta y cinco hojas,
doce más una en blanco
quince rotas o rasgadas
para olvidar aquella jugada
para borrar esa boca.
Y para cerrar el bloc,
una nota:
'fui un idiota, perdona,
Te quiero'











